mayo 24, 2009

LECCIONES PARA APRENDER DE UN ORGULLO NACIONAL

Hace 18 años, cuando cursaba mi segundo año de secundaria participé con algunos compañeros en la feria científica de mi colegio. Recuerdo que en esa oportunidad investigamos y analizamos el proyecto que Franklin Chang ya comenzaba a desarrollar en los laboratorios de la NASA para construir un motor de combustible a base de plasma que le permitiera al hombre llegar con mayor rapidez a destinos aún hoy no explorados en otras partes del Universo.
Cuando presentábamos nuestro proyecto, explicábamos con luces de neón y fluorescentes donde podíamos encontrar muestras de plasma, así como cual era la gran ilusión de este costarricense que brillaba en la NASA. Recuerdo como si fuera hoy, las caras de sorpresa y de incredulidad de quienes nos visitaban en nuestro puesto, tanto en el gimnasio del colegio como posteriormente en la Feria Científica que se desarrolló al final del año en la Facultad de Educación en la Universidad de Costa Rica, las cuales posiblemente ponían de manifiesto que era una idea loca, y que difícilmente se llegaría a concretar.
Asistiendo al cine, con grata impresión vi los prólogos de un documental que en los próximos días se estará presentando desarrollado por National Geographic donde precisamente nos cuentan los avances que ya el día de hoy un costarricense, orgullo nacional, tiene sobre un proyecto que revolucionará el desarrollo científico del planeta y que posiblemente llegará a marcar de igual o mayor medida lo que para la historia significó el hecho de que un hombre pusiera un pie en la luna en la década de los 60´s del siglo pasado.
Al ver el avance del documental, a mi memoria vinieron las caras de incredulidad y asombro que vi al inicio de los 90´s, pero particularmente me hizo reflexionar de cómo en esta misión científica que realiza Franklin Chang están presentes características que como país y como costarricenses deberíamos tener siempre presentes como lecciones de vida. La primera de ellas es la oportunidad de pensar en grande, de mirar con optimismo que aún cuando somos un país pequeño esa no es una limitante para estar y jugar en las grandes ligas.
La segunda lección, es que para pensar en grande y poder alcanzar esa meta, debe existir planificación estratégica, que oriente y marque la pauta de cada paso y cada acción que debemos dar. Un enfoque estratégico en el que los objetivos que nos planteamos puedan articular la visión de corto, mediano y largo plazo, comprendiendo que el desarrollo de los grandes proyectos y de las grandes oportunidades se construyen paso a paso, por etapas, de manera ordenada y sin improvisaciones.
Decía un amigo que cuando uno no sabe para donde va cualquier camino es bueno. La dedicación y el trabajo de Franklin Chang nos ha de dar una lección de vida, de que cuando queremos alcanzar un objetivo debemos trazar la estrategia que nos marque el camino, con plazos, con metas, pero sobretodo con visión estratégica de adonde queremos llegar.
La tercera lección, es que nada se logra alcanzar si no hay estudio, análisis, aprendizaje y conocimiento. Son muchos pero muchos años no solo de prueba y error, sino muchos pero muchos años de estudio, de permanente construcción de conocimiento, esto nos reafirma que lo que hayamos estudiado nunca será suficiente porque para crecer es preciso estar en permanente aprendizaje y obtención de nuevos conocimientos. Quien crea que con un título tocó el cielo con las manos, en el corto plazo podrá darse cuenta que en lugar del cielo alcanzó el techo de una habitación que le impidió seguir creciendo y avanzado.
La cuarta lección, y posiblemente no la última, pero si la que por el momento voy a mencionar es la dedicación, el compromiso y la responsabilidad de un científico que estoy seguro ha tenido en estos años de trabajo infinidad de limitantes, de obstáculos, de barreras que romper, pero que su ilusión de alcanzar el sueño de un avance científico de esta magnitud lo único que han generado es que estos obstáculos le hayan brindado mayor energía, mayor entusiasmo y mayor compromiso por seguir trabajando. Es posiblemente esta la mayor lección de vida que deberíamos aprender, el camino al éxito no es sencillo, pero la tarea de alcanzarlo solo está en manos de quienes con claridad, liderazgo y visión, logran superar los obstáculos para seguir adelante, con mayor entusiasmo y mayor energía que con la que se había iniciado.
Como costarricenses, debemos ver con ilusión las primeras pruebas de éste proyecto en el año 2011. Como ciudadanos, debemos valorar y aprender de las lecciones que un costarricense, que 7 veces salió de nuestro planeta, y que ha dedicado su vida a lo que más le gusta hacer, que nos sigue enseñando y mostrando como lecciones de vida, valores, principios, objetivos y proyectos que hace que un orgullo nacional, pueda estar a las puertas de revolucionar el desarrollo científico de nuestro planeta.

mayo 03, 2009

Tres años después: un relato personal.

Posiblemente en estos días las rendiciones de cuentas están centradas en los mensajes del Presidente y en la discusión política de si hay logros o no los hay. Poco común es hacer una valoración devolviendo, desde la visión personal, tres años para darse cuenta de que muchas cosas se han dado y muchas cosas han cambiado desde aquel 1° de mayo del 2006.
Personalmente, hace exactamente tres años regresé de México, un poco desubicado por el cambio normal de regresar a Costa Rica luego de un año y medio de estar disfrutando de un gran país, lamentablemente muy golpeado en los últimos días por la influenza, pero esperemos que pronto sea superada esa etapa.
Regresé con nostalgia porque dejaba una familia que literalmente me adoptó, y se convirtió en mi familia mexicana hasta la fecha. Dejaba también una gran experiencia académica en el estudio de mi maestría, tan buena que hoy me tiene tentado a pensar en continuar estudiando en un futuro cercano, estudios doctorales. Pero regresaba con una gran ilusión, la de poder contribuir en que esta Costa Rica que tanto queremos pudiera salir del letargo que se encontraba, y de poder formar parte de un equipazo conducido por una amiga, colega y Jefa.
Estando en México, logré venir en dos oportunidades a Costa Rica, una en julio del 2005 y otra en febrero 2006. En esas dos visitas la sensación de tensión que lograba percibir en el ambiente nacional no dejó de preocuparme. Era evidente que Costa Rica estaba a las puertas de tomar grandes decisiones y en realidad era ese el camino: decidir. No podía Costa Rica seguir pateando la bola para adelante, como se dice popularmente, sobre importantes temas que marcarían su desarrollo. No podía Costa Rica darse el lujo de seguir postergando acciones que resolvieran grandes temas nacionales. Esa tensión quizá no la percibíamos estando en el país, pero si la percibió este tico cuando regresó a su tierra.
Estos tres años no han sido fáciles para el Presidente Arias. Pero con satisfacción debemos decir que en los dos primeros años el país tomó decisiones que permitieron que a tres años de su Gobierno las preocupaciones de la gente son otras, ya no es el TLC, ya no son las calles con huecos, ya no es la falta de conducción o liderazgo en el Gobierno, ya no son las huelgas, eso quiere decir que este Gobierno actúo y tomó decisiones, que al fin al cabo era lo que el país necesitaba.
A tres años de Gobierno, aún con estar enfrentando crisis internacionales, existe al menos la esperanza y la ilusión que el camino que estamos recorriendo tiene un horizonte diferente, donde al menos hay un sol brillando que nos llena de optimismo. Soy un convencido de que esto es así, por que como se dijo en la campaña del 2006, el barco tiene Capítán, pero además tiene brújula y sabe hacia donde debe y quiere conducir este país.
Me tocó trabajar muy fuertemente en toda la tramitación del TLC. El tico recién graduado de una maestría en el TEC de Monterrey en el 2006, hoy tres años después tiene otra visión del modelo de desarrollo. Viví desde adentro el proceso en la Asamblea Legislativa, en las comunidades exponiendo y compartiendo con la gente las oportunidades de un propuesta de desarrollo y dentro de ella cómo un acuerdo con nuestro principal socio comercial era importante. Constanté como la gente manejaba más información de la que uno podía imaginarse, y muy especialmente el interés de que nuestro país siga creciendo y se enrumbe al desarrollo, seguía siendo el anhelo.
De esa experiencia, no hay duda que profesionalmente debo sentirme muy satisfecho por lo que me tocó aprender. A golpe si se quiere, porque nunca se me olvidará la primera sesión de la Comisión de Relaciones Internacionales, nunca se me olvidará, fue traumática. Pero tampoco se me olvidará la satisfacción y alegría de recibir un resultado positivo en el referendum, de que un expediente legislativo que trabajamos de principio a fin tuviese por votación popular el respaldo y aval.
Pero además, ese proceso me llevó a encontrarme con mucha gente que vale la pena, no importa si estaban a favor o en contra, lo importante es que el equipo de asesores de la Comisión de Internacionales y equipo de apoyo técnico de las instituciones de gobierno de ese período logramos hacer una buena amistad. Y en el proceso del referendum, me llevó a involucrarme en un cantón vecino, pero en el que nunca me habría imaginado conocer de extremo a extremo, el cantón de Curridabat, y encontrarme con gente muy valiosa a quienes estimo y aprecio muchísimo.
Sin duda, aquí debo hacer un alto, por que ese proceso del referendum me llevó a encontrarme primero a un amigo, y luego a un hermano a quien nunca pensé hace tres años, tendría la oportunidad de encontrarme. No soy hijo único, pero la diferencia de edad con mi hermano mayor probablemente no me permitió disfrutar la relación de un hermano que hoy me siento muy orgulloso de tener. Entonces tres años después, tengo a mis hermanos de sangre, a mi familia mexicana que veo de vez en cuando, y un hermano del alma con quien comparto día a día proyectos e ilusiones.
Siendo así, que puedo decir que debo darle gracias a Dios. En tres años me ha dado la oportunidad de crecer profesionalmente, de aportar en la construcción de un mejor país, de compartir con amigos asesores que realmente estimo, de formar parte de un equipo con una gran líder que sabe como conducirlo, y particularmente de haber fortalecido el único bastión que en cualquier circunstancia siempre estará ahí, mi familia de sangre, mexicana y mi nuevo hermano.
Esa es parte de la realidad tres años después, falta mucho por hacer y por eso, como dijo el Presidente en su discurso del 1° de mayo, no olvidemos cómo estabamos hace tres años, cómo tocó emprender la tarea, por que nos acostumbramos a que las cosas se hicieron y o a que alguien las hace, y la verdad es que la tarea es aún grande y mejor aqui lo dejo, por que debemos seguir trabajando.