octubre 12, 2009

De la Costa Rica dividida a la Costa Rica compartida.


Hemos iniciado oficialmente un nuevo proceso electoral que nos llevará a la designación de quien nos gobernará en el próximo cuatrienio. Es sin duda la fiesta democrática más importante de la que los costarricenses debemos sentirnos no solo satisfechos sino también orgullosos, y debería ser también la ocasión propicia para devolver nuestra mirada y recordar el escenario que vivíamos hace 4 años para valorar nuestros avances y tareas pendientes.

Posiblemente este ejercicio de manera objetiva muy pocos de los actores políticos lo lograrán hacer. Quienes hoy forman parte de la oposición centrarán sus discursos en lo que no se ha hecho, sobredimensionarán las tareas inconclusas y habrá alta dosis de mezquindad para reconocer los logros y avances que se han tenido. Sin duda, de octubre del 2005 a la fecha grandes cambios se han dado en Costa Rica, y grandes diferencias marcarán indiscutiblemente los temas de diálogo, debate y reflexión de la campaña política del 2006 a ésta que apenas iniciamos.

No es posible obviar que aquella campaña que iniciaba de manera oficial el 1º de octubre del 2005, estaba marcada por al menos dos acontecimientos importantes. Uno, proclamas y reclamos que algunos sectores hacían ante la candidatura del Presidente Arias. No se podrá olvidar el llamado de los sectores sociales que en el Teatro Melico Salazar pedían desconocer la candidatura del Presidente Arias, y hasta cuestionar un resultado que para esas fechas era casi eminente en triunfo de uno de los partidos políticos en competencia. No se podrá olvidar el llamado a desconocer la institucionalidad democrática del país y mucho menos a manifestar de forma temeraria supuestos argumentos de fraudes en la elección presidencial que no hacían otra cosa que golpear nuestro sistema democrático.

Unido a ello, solo un tema era importante. Lo único importante era el Sí o el No a un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Fue el tema de campaña, y fue el tema que sin duda marcó el desarrollo de los dos primeros años de este cuatrienio. Sin embargo, una vez más aquellas instituciones democráticas que muchos criticaron fueron la salida y la herramienta capaz de dar solución a un tema sobredimensionado por quienes ante ausencia de propuestas reales se aferraron a éste para mantener vigencia y lograr protagonismo.

Aquella Costa Rica dividida, polarizada por estos dos acontecimientos, poco a poco ha ido transformándose. Sectores sociales que se negaban a sentarse en una misma mesa con el Gobierno de la República supuestamente haciendo valer el manifiesto del Teatro Melico Salazar, hoy se han sentado para hablar de empleo, de producción, de salarios, de diferentes temas que son la esencia del desarrollo nacional.

El Sí y el No quedó atrás el 7 de octubre del 2007. Los verdaderos temas sobre los cuales se ha debido centrar la energía y el esfuerzo de los costarricenses poco a poco han ido tomando relevancia. Aquella polarización que teníamos en Sí o No, hoy pareciera no marcar el inicio de una campaña que comienza a perfilar cuatro grandes temas: educación, ambiente, seguridad y producción.

El país ha vuelto a caminar y aún con la euforia electoral que muchos podrán tener, los costarricenses reconocen que se ha recuperado camino en áreas estratégicas que durante casi 20 años estuvieron olvidadas. Será muy positivo que las propuestas de los partidos políticos hoy tomen la realidad de la Costa Rica del 2010, una Costa Rica que ha logrado avanzar en su inversión social y que pese a la crisis ha logrado mantener la tranquilidad y la confianza de los costarricenses para seguir trabajando con ilusión y esperanza.

Hemos pasado de una Costa Rica dividida a los caminos de una Costa Rica compartida, en la cual aún en las diferencias es posible debatir, reflexionar y plantear alternativas para buscar mejores condiciones de desarrollo social, político, económico y ambiental. Debemos celebrar los costarricenses que esta campaña electoral no estará marcada por un tema, no estará marcada por una polarización social, por que tuvimos la madurez y la valentía de tomar decisiones y de marcar un rumbo.

Hoy, tenemos otros desafíos, y claro!, también nos falta mucho por lograr, que bueno que así sea, eso demuestra que hemos caminado, que hemos superado temas, y que si queremos seguir pensando en grande, es preciso avanzar también en otras áreas con mayor fuerza y celeridad.

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