marzo 19, 2009

REFORMA POLÍTICA: el debate iniciado


El debate está abierto. La oportunidad de hacer reformas a nuestra Constitución Política por medio de una Asamblea Nacional Constituyente se ha presentado ya a la palestra política y el sano análisis en un sistema democrático representa la posibilidad de darle viabilidad a temáticas que desde hace mucho tiempo diferentes sectores han venido proponiendo para realizar una reforma política que ajuste el desarrollo de nuestras instituciones a las condiciones y requerimientos de nuestra época.

A diferencia de los países de América Latina en donde se plantearon promulgaciones de nuevas constituciones o reformas parciales a las existentes como parte de los procesos por consolidar las democracias en estos países, el nuestro ha mantenido la esencia de la Constitución de 1949 prácticamente intacta.

Durante 60 años, nuestras instituciones políticas han logrado consolidarse en la región latinoamericana como símbolo ejemplarizante de una democracia madura y sólida. Sin embargo, ello no quiere decir que no tengamos la oportunidad de mejorar y propiciar un desarrollo institucional que facilite en los nuevos contextos una mejor y mayor gobernabilidad reflejada en instituciones democráticas mucho más fortalecidas.


La cantidad de expedientes que en la Asamblea Legislativa se presentan para hacer reformas a la Constitución Política, es posiblemente un síntoma de que nuestra Carta Magna requiere una revisión, particularmente en las normas que definen la articulación de las instituciones democráticas. No sucede lo mismo, en los capítulos de garantías sociales y derechos individuales en donde más bien nuestra Constitución es digno ejemplo para sociedades inclusive más desarrolladas que la nuestra.

La posibilidad de profundizar en una reforma política para nuestro país, nos lleva sin duda a valorar diferentes propuestas para modernizar la institucionalidad democrática. Algunos temas que no son nuevos y que posiblemente serian parte del análisis de una reforma política profunda, están dados en temas como la reelección parlamentaria, la cual es posible considerarlo como un mecanismo para fortalecer la profesionalización legislativa de quienes tienen la obligación de legislar en función de los intereses del país.

Adicional a ello, sería importante plantearse la posibilidad de elecciones legislativas de medio período que podría favorecer la rendición de cuentas de nuestros legisladores; la inclusión por parte de los partidos políticos de candidaturas nominales además de las listas de candidaturas que se eligen de manera proporcional, y posiblemente esto llevaría al análisis de la cantidad de integrantes que debería tener nuestra cámara legislativa, así como valorar cuáles han de ser las funciones esenciales y estratégicas que debería conocer nuestro Primer Poder de la República.

En el ámbito del Poder Ejecutivo, sin duda la propuesta de la reelección presidencial por un período más y consecutiva, constituye una interesante alternativa si se valora como una oportunidad para que un gobierno pueda avanzar o concluir de mejor forma en la consecución de sus objetivos. Posiblemente, también podría ser una interesante valoración el análisis de si un cuatrienio constituye un período apropiado para que un Presidente pueda realmente avanzar en la definición de su gestión gubernamental, o si agregar uno o dos años como lo tienen otros países latinoamericanos podría ser una alternativa que permita establecer en la política nacional una mayor oportunidad de iniciativas para el mediano y largo plazo.

Muchos otros temas comenzarán a surgir. Lo rescatable es que una vez más, al mejor estilo de la democracia costarricense, se han abierto los canales del diálogo y la discusión para que sea posible encontrar puntos de coincidencia que permitan hacer de esa llamada necesaria reforma política que muchos han planteado desde hace varios años, una oportunidad real para crecer en democracia y paz.

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